Top

Joan Daranas Triadú, un veterano de la fundición que se resiste a abandonarla

Reportaje original de revista Contraste a fecha de Septiembre 2009.

 

En muchas ocasiones la labor de los talleres queda ensombrecida por los nombres de primera fila que llegan al gran público. Joyeros, diseñadores… pero éstos necesitan de la labor de los profesionales del taller. Ésta es la historia de Joan Daranas Triadú.

 

Cuando la profesión se lleva en la sangre es muy difícil separase de ella. Joan Daranas Triadú, de 79 años y en situación de jubilado, aún pasea por su taller casi todos los días, visitando y aconsejando como si siguiera activo. Este veterano profesional del sector joyero que iba para mecánico siguió los consejos de su suegro, Josep Reguant, joyero de profesión, y se inició en el oficio de fundición de joyería a la tierra.

Sus inicios fueron en una terraza de la calle Sant Domenech de Call. Su padre le construyó el horno de petróleo para poder fundir el metal y le cedió una habitación que convertiría en taller. Inquieto e interesado por las novedades de su oficio en 1961 comenzó a aprender el sistema de microfusión a la cera perdida y al año siguiente recibía el diploma acreditativo del I curso de Microfusión expedido por la Escola Massana.

En 1972 cambió el local para adaptar el negocio a los nuevos tiempos, y es que Joan Daranas Triadú ha sido un ejemplo en la aplicación de las nuevas tendencias tecnológicas en su trabajo. Una constante en toda su trayectoria profesional. Una trayectoria que le ha llevado a colaborar con “la flor y nata” de joyeros como Puig Doria, Antonio Soria, Roca coll o Saymor, S.A. por citar unos pocos. En la actualidad, Joan Daranas Triadú no deja de visitar su taller, ahora en manos de su hijo. Añora su trabajo y reconoce ahora la realidad tiene poco que ver a cuando el comenzaba. “Ahora es mucho más limpio -confiesa-, y en mi época era muy duro, mucho polvo, calor y humo, pero lo recuerdo con mucha nostalgia. A pesar de todos los avances y por mucha tecnología nueva que haya, hay que conocer bien el oficio”. Un ejemplo que sigue al pie de la letra su hijo. Joan Daranas Triadú observa el taller, su taller con nostalgia y orgullo. Nostalgia por una profesión que ama y se resiste a abandonar. Orgullo porque sabe que la continuidad de su labor está garantizada en la figura de su hijo Joan.

Compártelo
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someone
No hay comentarios aún.

Deja un comentario